¿Raly Barrionuevo se despide de Jesús María? Polémicas declaraciones del cantor de Frías que sacuden al folklore
La presentación de Raly Barrionuevo, oriundo de Frías, Santiago del Estero, y uno de los referentes indiscutidos del folklore argentino, dejó mucho más que canciones en el Festival Nacional de Doma y Folklore de Jesús María 2026. Esta vez, su paso por el escenario estuvo atravesado por una sensación inquietante: la de un posible adiós.
Fiel a su identidad artística, despojada y profundamente ligada a la raíz popular, Raly expresó públicamente su malestar con el formato actual de los grandes festivales, poniendo en duda su regreso a uno de los escenarios más emblemáticos del país. Sus palabras no tardaron en generar repercusión y abrir una grieta en el ambiente folklórico.
Una actuación intensa, pero apurada
Con apenas 40 minutos de show, Barrionuevo intentó condensar un repertorio que habitualmente se despliega sin relojes ni urgencias. El apuro impuesto por la grilla televisiva fue evidente y rompió el clima de ceremonia que suele caracterizar sus presentaciones. La incomodidad se percibió tanto en el escenario como entre el público.
Tras su actuación, en el streaming oficial del festival, el artista no esquivó el debate.
“No sé si vengo el año que viene”, lanzó sin rodeos, dejando flotando una frase que encendió alarmas entre sus seguidores.
¿El folklore pasó de moda?
Más filosas aún fueron sus reflexiones sobre los cambios estéticos que atraviesan los festivales:
“Voy a seguir tocando la guitarra sin pista. Quizás lo que yo hago ya pasó de moda y a mí no me gusta engañar a la gente”.
La declaración fue leída por muchos como una crítica directa a la creciente presencia de bases electrónicas, shows coreografiados y formatos más cercanos al espectáculo que al canto popular. Para otros, fue simplemente la coherencia de un artista que nunca negoció su identidad.
Jesús María y un vínculo atravesado por la memoria
Raly recordó además que su paso por Jesús María siempre tuvo un valor emocional profundo. El festival fue, durante años, un homenaje a su madre, inspiración de su disco La Niña de los Andamios. Evocó aquellos tiempos en los que, siendo niño, escuchaba el festival junto a ella y soñaba con estar algún día en ese escenario.
“Cada detalle lo soñé, pero aquel era otro festival”, dijo, con una nostalgia que dejó entrever una distancia difícil de disimular.
¿El fin de una era?
Las palabras del cantor santiagueño se suman a una discusión cada vez más presente: ¿los festivales tradicionales están dejando atrás la música de raíz para adaptarse al consumo masivo y televisivo? ¿Hay lugar para artistas que necesitan tiempo, silencio y escucha atenta?
Mientras algunos defienden la evolución de los eventos, otros ven en estas transformaciones una pérdida de esencia. En ese cruce, la voz de Raly Barrionuevo resuena con fuerza, no como provocación vacía, sino como advertencia.
Un reencuentro con su público
Lejos de los grandes escenarios y las grillas ajustadas, el público santiagueño podrá reencontrarse con Raly en un contexto más acorde a su propuesta artística. Será el domingo 8 de febrero, en el Festival Añoranza Santiagueña, en el Nodo Tecnológico, donde se espera un show extenso, íntimo y con ese “pulso del canto popular” que el propio artista reclama.
Jesús María queda, por ahora, envuelto en la incertidumbre.
La pregunta ya está instalada: ¿puede un festival tan grande seguir siendo casa para artistas que no quieren apurarse?