Rutas en emergencia: El interior santiagueño, rehenes del abandono vial en rutas nacionales
La crisis de las rutas nacionales ya no es una estadística lejana para el interior profundo. En Frías, en el sur de Santiago del Estero, y en toda la zona limítrofe con Catamarca, el deterioro de las calzadas se convirtió en un problema cotidiano que pone en riesgo vidas, frena la producción y aísla a las comunidades. Viajar, trabajar o trasladarse por estas rutas es, para muchos vecinos, una verdadera prueba de resistencia.
Según un informe técnico de la Federación del Personal de Vialidad Nacional (Fepevina), entre el 65% y el 70% de las rutas nacionales del país se encuentran en estado regular o malo, una realidad que también golpea de lleno a los caminos que atraviesan el territorio santiagueño. En la provincia, de los 1.439,5 kilómetros de rutas nacionales, casi dos tercios presentan un deterioro significativo, producto de la falta de mantenimiento, la paralización de obras y la ausencia de inversión sostenida.
Un problema que se siente en Frías
En Frías y su zona de influencia, punto estratégico de conexión entre Santiago del Estero y Catamarca, el mal estado de las rutas impacta directamente en la vida diaria. Productores agropecuarios, transportistas, docentes, personal de salud y estudiantes dependen de caminos seguros para poder trabajar y circular. Sin embargo, baches profundos, deformaciones del asfalto, banquinas rotas y señalización deficiente son parte del paisaje habitual.
El tránsito pesado, clave para la economía regional, acelera el desgaste de calzadas que no reciben mantenimiento preventivo. Lo que antes eran reparaciones de fondo hoy se reduce a parches provisorios, que duran pocos meses y vuelven a romperse con las lluvias o el paso constante de camiones.
Riesgo vial y aislamiento
El deterioro de las rutas no solo encarece los costos de transporte y logística, sino que también incrementa el riesgo de siniestros viales. A nivel nacional, la siniestralidad aumentó un 14% interanual, con 4.369 muertes en rutas argentinas, y los especialistas advierten que cuanto peor es el estado de la calzada, más graves tienden a ser los accidentes.
En zonas del interior como Frías, donde las distancias son largas y la asistencia de emergencia puede demorar, cada accidente tiene consecuencias aún más dramáticas. El mal estado de los caminos también dificulta el acceso a hospitales de mayor complejidad y limita la conectividad con localidades vecinas de Catamarca.
Falta de obras y desfinanciamiento
Desde los gremios de Vialidad denuncian un fuerte desfinanciamiento del organismo nacional, con subejecución del presupuesto, recorte de personal y desvío de fondos que deberían destinarse al mantenimiento de rutas. A esto se suma la parálisis de obras clave, que deja corredores estratégicos en condiciones cada vez más precarias.
Mientras tanto, los vecinos del interior siguen esperando soluciones concretas. “No se trata de ideología, se trata de seguridad y de desarrollo”, repiten desde distintos sectores. Sin rutas en condiciones, no hay producción, no hay turismo y no hay integración regional.
Un reclamo que crece
En Frías y en todo el interior santiagueño limítrofe con Catamarca, el reclamo es claro y urgente: más inversión, mantenimiento permanente y un plan vial integral que contemple la realidad de las economías regionales y de quienes viven lejos de los grandes centros urbanos.
Porque cuando el Estado se ausenta, las rutas se rompen. Y cuando las rutas se rompen, el interior queda aislado y en peligro. La emergencia vial ya está a la vista; ahora, la respuesta no puede seguir esperando.