Alerta y operativo reforzado por la crecida del Río Dulce en el sudeste santiagueño
El Gobierno de la Provincia mantiene un intenso operativo de control y prevención ante la crecida del Río Dulce, como consecuencia de las persistentes lluvias registradas en la cuenca alta, especialmente en Tucumán. La situación es seguida minuto a minuto con monitoreos permanentes del cauce y del sistema de embalses, con el objetivo de evitar el sobrepaso del agua y minimizar riesgos para las poblaciones ribereñas.
Las acciones preventivas se desarrollan tanto en la Capital como en distintas localidades del interior provincial, con especial atención en los departamentos Belgrano y Taboada, donde las abundantes precipitaciones de los últimos días generaron complicaciones para familias y productores. En esas zonas se ejecutan trabajos de refuerzo, vigilancia y asistencia, en coordinación con los municipios.
Por decisión del gobernador Elías Suárez, todas las áreas del Estado provincial vinculadas a la emergencia hídrica trabajan de manera articulada y mantienen guardias activas durante las 24 horas. El esquema incluye presencia territorial, evaluación constante de zonas críticas y capacidad de respuesta inmediata ante cualquier eventualidad.
Situación del embalse y control del caudal
De acuerdo al último informe oficial, el Embalse Termas de Río Hondo registró este sábado una erogación de 978 metros cúbicos por segundo, un valor levemente inferior al del día anterior, cuando había alcanzado los 998 m³/s. Esta baja moderada del caudal representa un margen favorable para sostener el control de la crecida, aunque las autoridades reiteraron que el estado de alerta continúa vigente.
En cuanto al nivel del embalse, la cota se ubicó en 272,85 metros sobre el nivel del mar, luego de haber alcanzado recientemente un máximo de 272,96 msnm. Estos registros refuerzan la necesidad de continuar con el seguimiento constante del comportamiento hídrico.
Desde los organismos provinciales se remarcó que la situación se encuentra controlada, pero bajo estricta vigilancia preventiva, priorizando la seguridad de la población, la protección de la infraestructura y la reducción de impactos ante un escenario climático que continúa siendo desfavorable.