Crecida histórica del Río Dulce: los datos que explican por qué el fenómeno marca un récord en Santiago del Estero
Informe especial
La actual crecida del Río Dulce se convirtió en uno de los fenómenos hidrológicos más significativos registrados en Santiago del Estero en las últimas décadas. Los datos técnicos disponibles, especialmente los vinculados a la erogación del Dique Frontal de Río Hondo y al caudal que atraviesa la ciudad Capital, confirman que el episodio supera registros históricos y obliga a dimensionar el fenómeno dentro de un contexto climático y geográfico más amplio.
Los especialistas coinciden en que la magnitud del evento se explica por la combinación de lluvias extraordinarias en toda la cuenca Salí–Dulce, que nace en Salta y Tucumán y desemboca en territorio santiagueño, sumado al gran volumen de agua que ingresa al Embalse de Río Hondo.
Un récord desde la construcción del dique
El principal indicador que permite dimensionar la gravedad de la situación es la erogación de agua desde el Dique Frontal de Río Hondo.
Actualmente, el embalse libera 1.827 metros cúbicos por segundo (m³/s), un valor que supera el registro más alto desde que la represa fue habilitada en 1967.
Hasta ahora, el antecedente más importante había sido la creciente del 6 de abril de 2017, cuando el nivel de erogación alcanzó 1.677 m³/s.
La diferencia actual representa un incremento de 150 m³/s, lo que convierte a esta creciente en la mayor registrada en casi seis décadas.
Este volumen extraordinario responde al enorme aporte de agua proveniente de las lluvias intensas en la región norte del país, particularmente en las provincias de Tucumán y Salta, donde nacen los principales afluentes del sistema hídrico que alimenta el embalse.
El impacto en la ciudad Capital
Otro dato clave que confirma el carácter histórico del fenómeno es el caudal que atraviesa actualmente la ciudad de Santiago del Estero.
Según los registros hidráulicos, la Capital soporta actualmente alrededor de 1.300 m³/s, una cifra que triplica los niveles que históricamente generaban desbordes décadas atrás.
Durante muchos años, el Río Dulce solía desbordar en la ciudad con caudales cercanos a los 900 m³/s. En ese entonces, la infraestructura de contención era limitada y la costanera existía solamente en el tramo comprendido entre el Puente Nuevo y el Kartódromo.
Con el crecimiento urbano y la expansión de las defensas ribereñas, la ciudad fue incorporando nuevas obras de contención que permitieron soportar crecidas cada vez mayores.
Entre las principales intervenciones se destacan:
- La ampliación de la Costanera desde el Kartódromo hasta la avenida Alsina.
- La continuidad de las defensas desde Alsina hasta San Esteban.
- La nueva Costanera Norte, desde el Puente Nuevo hasta el sector de Altos del Golf.
Estas obras permitieron que la ciudad pueda resistir caudales superiores a los registrados décadas atrás, aunque la magnitud actual sigue siendo considerada excepcional.
Un río con antecedentes de grandes inundaciones
El Río Dulce ha sido históricamente protagonista de importantes inundaciones en el norte argentino. Las crecidas suelen producirse cuando lluvias extraordinarias afectan simultáneamente amplios sectores de la cuenca.
El sistema hidrológico que alimenta al río se extiende por varias provincias y depende de numerosos afluentes provenientes de zonas montañosas del noroeste argentino.
Cuando las precipitaciones son intensas en esos sectores, el agua llega rápidamente al Embalse de Río Hondo, obligando a liberar grandes volúmenes para evitar que el nivel del dique supere su capacidad operativa.
Este mecanismo de regulación es fundamental para proteger la estructura del embalse, pero al mismo tiempo incrementa el caudal río abajo.
Cambio climático y eventos extremos
Los especialistas señalan que fenómenos como el actual están cada vez más vinculados al aumento de eventos climáticos extremos, asociados al cambio climático global.
Las lluvias intensas concentradas en períodos cortos de tiempo generan crecidas más rápidas y caudales más elevados en los sistemas fluviales.
En este contexto, las autoridades provinciales y municipales mantienen operativos de monitoreo permanente en las zonas ribereñas y refuerzan las defensas en los sectores considerados más vulnerables.
Un episodio que quedará en la historia
La combinación de erogaciones récord desde el Dique Frontal, caudales superiores a los históricos en la ciudad Capital y lluvias extraordinarias en la cuenca convierte a esta creciente del Río Dulce en uno de los eventos hidrológicos más importantes registrados en Santiago del Estero.
Más allá de los daños o complicaciones que pueda generar, el episodio también pone en evidencia la importancia de las obras de infraestructura realizadas en los últimos años y la necesidad de continuar fortaleciendo los sistemas de prevención ante fenómenos naturales cada vez más intensos.
La evolución del caudal en los próximos días será clave para determinar si la situación comienza a estabilizarse o si el río seguirá registrando niveles extraordinarios que quedarán marcados en la historia hídrica de la provincia.