Alumnos de la EFA Avellaneda elaboran mermelada de tuna para sostener el comedor escolar
En un ejemplo de trabajo comunitario y compromiso con la educación rural, estudiantes, docentes y padres de la Escuela de la Familia Agrícola (EFA) del departamento Avellaneda, en Santiago del Estero, comenzaron con la elaboración artesanal de mermelada de tuna, un producto típico del monte santiagueño que ahora se convierte también en una herramienta solidaria para sostener el funcionamiento del comedor escolar.
La iniciativa surgió como una alternativa para afrontar los gastos alimentarios de la institución, que este año cuenta con una matrícula de 176 alumnos. Según explicaron desde la comunidad educativa, actualmente la EFA Avellaneda no recibe el subsidio provincial destinado al comedor escolar, situación que obliga a buscar estrategias propias para garantizar la alimentación de los estudiantes.

El proceso de elaboración de la mermelada se realiza de manera colectiva. Todo comienza con la cosecha de la tuna en el monte, continúa con el procesamiento del fruto, la preparación de la receta tradicional y finalmente el envasado del producto, en una experiencia que además tiene un fuerte valor educativo para los jóvenes.
Desde la institución destacaron que estas actividades no solo ayudan a generar recursos, sino que también fortalecen el aprendizaje práctico de los alumnos, quienes se forman en la producción y agregado de valor a los frutos del monte, una práctica vinculada directamente con la realidad productiva de la región.
Además de la mermelada de tuna, la comunidad educativa también trabaja en la elaboración de otros productos artesanales como harina de algarroba, todos disponibles para quienes deseen colaborar con la escuela mediante su compra.
Las Escuelas de la Familia Agrícola (EFA) cumplen un rol clave en el interior santiagueño, especialmente en zonas rurales, ya que brindan educación secundaria con orientación agropecuaria a jóvenes que viven en parajes alejados. A través del sistema de alternancia entre la escuela y el hogar, los estudiantes aprenden contenidos académicos y también prácticas productivas vinculadas al campo.
En este contexto, la producción de alimentos artesanales no solo representa una fuente de ingresos para la institución, sino también una muestra del espíritu solidario y del trabajo colectivo que caracteriza a estas escuelas rurales.
Desde la EFA Avellaneda invitan a la comunidad a acompañar la iniciativa adquiriendo los productos elaborados por los alumnos, una forma de apoyar el esfuerzo de quienes trabajan día a día para sostener la educación y la alimentación de los jóvenes del interior santiagueño.