Golpe histórico en San Isidro: “Es Por Amor” llevó a Frías a lo más alto del turf argentino
El ejemplar del Stud La Palmera, perteneciente a la familia Moukarzel, consiguió una victoria de enorme jerarquía al quedarse con el Gran Premio Suipacha (G1). Un resultado que sorprendió en uno de los escenarios más importantes del país y que desató la alegría del turf friense.
Hay triunfos que se esperan, otros que se sueñan y algunos que parecen demasiado grandes hasta que finalmente ocurren. Frías acaba de vivir uno de estos últimos.
“Es Por Amor” se consagró ganador del Gran Premio Suipacha (G1) en el Hipódromo de San Isidro y escribió una página inolvidable para el turf friense y santiagueño.
El caballo representante del Stud La Palmera, de Santiago del Estero, propiedad de la familia Moukarzel, dio el gran golpe en una competencia de primerísimo nivel disputada sobre 1.000 metros de césped, imponiéndose en uno de los grandes premios del calendario argentino.
La victoria tiene además un significado muy especial para Frías. Detrás de este sueño están el Dr. Carlos Moukarzel y sus hijos José Agustín y Julio Moukarzel, quienes llevaron la pasión por los caballos desde su ciudad hasta uno de los escenarios más prestigiosos del turf nacional.
De Frías a la gloria en San Isidro
Lo que alguna vez pudo parecer un objetivo lejano terminó convirtiéndose en realidad.
Competir en San Isidro ya representa ingresar a las grandes ligas de la actividad. Pero hacerlo y quedarse con una prueba de Grupo 1, la máxima categoría dentro de las competencias de jerarquía, transforma la actuación en un acontecimiento que quedará grabado en la historia deportiva de sus propietarios.

“Es Por Amor”, de cuatro años e hijo de Strategos, venía demostrando condiciones con actuaciones en escenarios de enorme exigencia como San Isidro y Palermo. Esta vez llegó el salto definitivo: una victoria que lo coloca en un lugar privilegiado y que premia el trabajo, la paciencia y la ilusión acumulada alrededor del ejemplar.
En la conducción estuvo el experimentado jockey Pablo Damián Carrizo, quien tuvo la responsabilidad de llevarlo durante una carrera que terminó con una celebración que rápidamente viajó cientos de kilómetros, desde Buenos Aires hasta Santiago del Estero.
Y especialmente hasta Frías.
Un triunfo que parecía impensado y terminó siendo realidad
Allí está quizás el mayor valor de esta historia. Desde el interior santiagueño, una familia apasionada por el turf consiguió llegar hasta la máxima categoría y celebrar en San Isidro.
No fue solamente ganar una carrera. Fue ganar un Gran Premio G1 y hacerlo llevando el nombre de Frías y de Santiago del Estero a uno de los lugares más importantes de la hípica argentina.
Por eso la noticia despertó orgullo entre quienes conocen la trayectoria y la pasión de la familia Moukarzel.
Detrás de los pocos segundos que dura una carrera de velocidad existen años de trabajo, decisiones, cuidados, expectativas, derrotas y nuevas oportunidades. Todo para llegar a ese instante en el que el caballo cruza el disco y convierte el esfuerzo en gloria.
Esta vez sucedió.
“Es Por Amor” ganó en San Isidro. El Stud La Palmera alcanzó uno de sus mayores logros. Y Frías encontró un nuevo motivo para celebrar.
Una historia que comenzó lejos de las grandes tribunas del turf argentino y que terminó, contra todos los pronósticos, con el nombre de una familia friense en lo más alto del podio nacional.