Frías: salarios de pobreza y gastos millonarios, la otra cara de la gestión de Humberto Salim
Mientras miles de familias frienses atraviesan uno de los momentos económicos más difíciles de los últimos años, el debate político en la ciudad se concentra en una pregunta que cada vez resuena con más fuerza: ¿cuáles fueron las verdaderas prioridades de la gestión del intendente Humberto Salim?
A días de las elecciones municipales, los cuestionamientos ya no se limitan a la continuidad de un proyecto político que lleva décadas gobernando la ciudad. El foco está puesto en la situación de los trabajadores municipales, quienes denuncian salarios que no alcanzan para cubrir las necesidades más básicas, mientras el municipio habría destinado cientos de millones de pesos a obras y partidas presupuestarias que hoy son objeto de fuertes críticas.
Trabajadores con ingresos que no alcanzan para vivir
Uno de los reclamos más sensibles es el de los empleados contratados del municipio. Según denuncian referentes gremiales y sectores de la oposición, existen trabajadores que perciben alrededor de 40.000 pesos mensuales, una suma que resulta insuficiente frente al costo de vida actual.
Durante los últimos años, los reclamos por mejoras salariales fueron constantes. Sin embargo, quienes cuestionan la gestión sostienen que la respuesta del Ejecutivo municipal fue negativa o insuficiente, mientras se ejecutaban inversiones de gran magnitud en otros rubros.
Para muchas familias municipales, el salario ya no alcanza para cubrir alimentos, medicamentos, alquileres ni servicios esenciales. En los barrios, la preocupación cotidiana pasa por llegar a fin de mes y poder afrontar el pago de la energía eléctrica, una realidad que contrasta con el volumen de recursos que, según denuncias políticas, fueron destinados a otros fines.
Millones para obras y gastos bajo cuestionamiento
Mientras persistían los reclamos salariales, sectores opositores sostienen que la Municipalidad destinó recursos millonarios a obras consideradas no prioritarias frente a la emergencia social.
Entre ellas aparece la construcción del estadio municipal, cuyo costo, según estimaciones difundidas en el ámbito político local, habría oscilado entre 150 y 200 millones de pesos, financiados con recursos municipales. La cifra forma parte del debate público y requiere ser contrastada con la documentación oficial correspondiente.
A ello se suman cuestionamientos sobre distintas partidas presupuestarias que fueron objeto de críticas durante la campaña electoral.
Las denuncias públicas mencionan:
- 112 millones de pesos cuya ejecución es cuestionada por dirigentes opositores, quienes reclaman una rendición de cuentas más detallada.
- 40 millones de pesos destinados a un comedor para jubilados, cuya existencia o funcionamiento es puesto en duda por algunos sectores políticos locales.
- 42 millones de pesos en gastos reservados, una partida que genera interrogantes por la falta de información pública sobre su utilización.
- 33 millones de pesos asignados a gestión institucional, rubro que la oposición vincula a gastos protocolares y de representación.
Estas observaciones corresponden a cuestionamientos formulados por dirigentes opositores y deberán ser esclarecidas mediante la documentación oficial y los organismos de control competentes.
Dos modelos enfrentados
La campaña electoral en Frías parece dividirse entre dos realidades muy distintas.
Por un lado, una administración que exhibe obras públicas como símbolo de gestión. Por otro, trabajadores municipales que reclaman mejores salarios y vecinos que aseguran que la principal urgencia hoy no es una obra de gran impacto visual, sino llegar a fin de mes.
El malestar social también se alimenta de la falta de empleo privado, la escasez de oportunidades para los jóvenes y la sensación de que los recursos públicos no siempre fueron orientados a resolver las necesidades más urgentes de la población.
En ese contexto, el próximo 2 de agosto los ciudadanos deberán decidir si respaldan la continuidad de un modelo político con décadas de permanencia en el poder o si optan por una alternativa que promete una administración con mayor prioridad en la transparencia, el control del gasto y la recuperación del poder adquisitivo de los trabajadores municipales.