Frías frente a un nuevo desafío electoral: entre las obras visibles y las demandas sociales que siguen pendientes
A pocos días de las elecciones municipales del 2 de agosto, la ciudad de Frías vuelve a debatir dos modelos de gestión. Después de más de cuatro décadas de predominio político del denominado «salinismo», el actual intendente Humberto Salim busca un nuevo mandato acompañado por una lista que tiene como primer candidato a concejal a su hijo, Sebastián Salim.

Mientras la campaña oficialista pone el acento en las obras públicas inauguradas durante los últimos meses, en distintos barrios crece el reclamo por problemas que, según vecinos y sectores de la oposición, permanecen sin respuestas desde hace años: la falta de empleo privado, los bajos salarios municipales, la ausencia de servicios básicos y el costo de vida.
Uno de los cuestionamientos más repetidos apunta a la situación laboral. De acuerdo con cifras difundidas por distintos sectores políticos y estadísticas oficiales sobre empleo registrado, Frías cuenta con apenas unos 1.200 puestos de trabajo privados formales para una población que supera los 33.000 habitantes, una realidad que refleja la fuerte dependencia del empleo estatal y la escasa radicación de industrias y empresas.
A ello se suma la situación de numerosos trabajadores municipales contratados, cuyos ingresos, según denuncias de referentes opositores, rondan los $40.000 mensuales, una cifra muy distante de los salarios que perciben los funcionarios de mayor jerarquía. Estas diferencias salariales alimentan el debate sobre la distribución de los recursos públicos y las prioridades de la administración local.
Otro de los grandes reclamos históricos es la falta de una red cloacal integral. Gran parte de la ciudad continúa dependiendo de pozos ciegos, mientras vecinos sostienen que la obra fue anunciada en distintas oportunidades sin llegar a concretarse. La oposición afirma que existen programas nacionales que podrían financiar este tipo de infraestructura y cuestiona que nunca se hayan gestionado de manera efectiva.
La provisión de gas natural también aparece entre las demandas. En una ciudad donde miles de familias continúan utilizando garrafas para cocinar y calefaccionarse, el costo mensual representa un fuerte impacto en la economía doméstica, especialmente en los sectores de menores ingresos.
Las críticas también alcanzan al discurso pronunciado por el intendente durante la apertura de sesiones ordinarias del Concejo Deliberante de este año. Desde la oposición sostienen que, pese a extenderse durante más de dos horas, no incluyó información detallada sobre la situación financiera del municipio, el costo de las obras ejecutadas, la cantidad de empleados municipales ni la estructura salarial de la administración.
En materia social, diversos indicadores muestran desafíos importantes. Persisten dificultades en el acceso a servicios sanitarios, infraestructura básica y conectividad digital, mientras el empleo privado continúa siendo uno de los principales déficits estructurales de la ciudad.
En este contexto, el proceso electoral adquiere una importancia especial. Más allá de las inauguraciones y los actos de campaña, una parte de la comunidad plantea que el verdadero debate pasa por definir cuáles serán las prioridades de la próxima gestión: continuar privilegiando las obras de alto impacto visual o avanzar sobre problemas estructurales como el empleo, los servicios básicos, el desarrollo productivo y la mejora del poder adquisitivo de los trabajadores.
Con más de cuarenta años de continuidad política, el oficialismo enfrenta una elección donde, además de renovar autoridades, Frías decidirá si mantiene el rumbo actual o apuesta por una alternativa que propone modificar las prioridades de gobierno. Ese parece ser hoy el principal interrogante que atraviesa a la ciudad.